lunes, 7 de diciembre de 2009

Se apagaron las luces: Nuevo hogar…misma pasión

Por: Ma. del Consuelo Contreras Corona




Porque toda bella historia tiene un fin. Cuarenta años de porras coreadas con el corazón se han impregnado en cada una de las piedras de los ahora escombros del Estadio Corona, hogar del Santos Laguna. Un empate 1-1 definió el último partido, un gol de Vuoso fue el último celebrado. Las luces se apagaron y se dio vuelta a la página…

La afición se muda gustosa, pero la nostalgia es fuerte. Quién iba a pensar que el sueño que naciera en 1970 se viera transformado a una nueva y muy diferente realidad: el Territorio Santos Modelo.

Son aproximadamente las 3 de la tarde, y el sol característico de la región se deja ver, imponente, recio pero acogedor. Sus rayos delinean la figura de un estadio a medio derrumbar. El sonido de las máquinas demoledoras ensordece, no por el ruido en sí, sino por la abrumadora sensación de dejar atrás toda una vida de intensas emociones.

Los carros circulan por el Blvd. Francisco Sarabia bajo una rara tranquilidad que evoca tristeza. A lo lejos se escucha más de un claxon que al acercarse al Coloso de las Carolinas exclama la tonada de apoyo típica al equipo guerrero. Hay gente que incluso, se baja de su vehículo sólo para captar con su celular la última imagen de ese estadio que fue testigo de cinco finales disputadas y tres de ellas ganadas.

“De sobra está decir que los laguneros se han volcado a las calles para celebrar a lo grande este tercer título nacional. Esta noche La Comarca se viste de blanco y verde, y el festejo durará hasta mañana” se comentaba en la prensa hace poco más de un año, en junio de 2008, cuando el Santos Laguna se coronó campeón. El Santos Laguna constituye el más grande catalizador de identidad regional en la Comarca Lagunera…


Los trabajos continúan. La jaula ha sido demolida. Es 5 de noviembre de 2009, y el panorama se ve muy distinto al de aquel domingo 31 de octubre, en que se extinguió la llama del Corona. Los aficionados – caracterizados por la intensidad de su pasión, expresada en cada uno de los juegos ahí disputados – y el público asistente en general, se conmueven con la ceremonia de clausura. Permanecen los fantasmas de los goles, de la euforia y de una tradición intrínseca lagunera. Ya no habrá más lonches de adobada los domingos afuera del estadio. De ese estadio pequeño, que fungía como nicho de ilusiones. Algunos, desean conservar al menos una piedra que alguna vez lo sostuviera..

Debo confesar que no fui nunca cliente asiduo del Corona, pero sé que siempre es difícil decir adiós. Su ambiente era el mejor, y la libertad que genera ese sentido de pertenencia no se compara con nada. En definitiva, la mejor terapia anti-estrés.

La vista busca sin encontrar la Casa del dolor ajeno, un lugar de sueños que se viera bañado en lágrimas, euforia y pasión. Un aspecto desolador ha dejado en el corazón de La Comarca al observar durante un instante al transitar a las inmediaciones de lo que hoy es derribado... Si, una nueva casa nos espera, pero ¿cómo olvidar las innumerables alegrías que allí se vivieron? ¿Cómo explicarle al corazón que el tiempo sigue avanzando y que todo es para mejorar?...No se derrumban solamente paredes de concreto y estructuras metálicas, se derrumban 40 años de historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario